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Como
bien habrás podido comprobar, la experiencia vital de mi paso por el
grupo fue decisiva, iniciática, reveladora. Sobre todo por mi juventud
y por ser mi autentica 1ª experiencia profesional. Como te decía, me
recuerdo en un taxi en el medio de Madrid yendo a la Nave (El
sitio de Vallecas donde ensayábamos) o e en un autobús cansada,
riéndome, cantando, durmiendo.
Los recuerdos con el paso del tiempo se hacen más
bellos, cobran color sepia las luces y las sombras. El tiempo que
inmediatamente después pasé en Buenos Aires trabajando, estuvo
lleno de sueños por la noche con el grupo, sueños de angustia en donde
no llegaba al escenario a tiempo, no encontraba mi vestuario, no me sabía
las canciones, casi un año después soñaba con Objetivo Birmania.
Aprendí
mucho de mi voz, del escenario, de la convivencia, de los entresijos de
una compañía de discos donde, como decía el poeta: "nada es
verdad, ni mentira, todo se ve del color del cristal con que se
mira", aprendí de los momentos
de soledad que conlleva una gira, a amar la vuelta a casa. Llevarnos
bien un grupo de gente tan diferente no fue sencillo, pero lo
conseguimos y eso lo recuerdo con dulzura, con emoción.
El balance ¡tantos años después! es bueno, aunque yo sufriera en
algunos momentos, lo volvería, sin duda alguna, a repetir ¡¿quién
sabe?!, o ya, tal vez, mi hija.
Lola Baldrich
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