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                Objetivo

Birmania
 
 
           
SANDRA SERRANO BEGOÑA ALONSO
JON FANO JORGE A. RODRÍGUEZ
JOHN ECHEVARRÍA ISABEL MONTERO
SOLE GABRIEL Y GALÁN Mª JOSÉ DEL VALLE
MIGUEL MORANT EMILIO ARAGÓN
MARIBEL VERDÚ BEATRIZ GARRIDO
ALEJANDRO MUÑOZ JOAQUÍN HURTADO



     Se ha hablado demasiado de la movida madrileña. Teorías, ramificaciones, historias de fanzines e incluso estúpidas estadísticas intentando averiguar inutilidades del tipo “cuál es la palabra más repetida en las canciones del año 1983”. Al final, como en todo, resulta que el cliente siempre tiene la razón, y la movida, más que una revolución cultural-musical ocurrida hace 25 años, se valora en fin como la inolvidable banda sonora de toda una generación, que se transmite de hermanos mayores a pequeños y de padres a hijos.

     La segunda hornada de grupos de esa “movida”, nacida a imagen y semejanza de quienes se paseaban por Marquee, Carolina, El jardín, El sol, La Vía Láctea, la Escuela de Caminos y, en fin, RockOla, trajo nombres tan claves para la historia de este país como Hombres G, La Unión, Olé Olé y, por supuesto, Objetivo Birmania. OB materializó una de las propuestas más brillantes y originales del momento: su base funk-pop, y su cercanía a las máximas lúdicas de B-52 les convirtió en merecedores del ingreso en el club de “grupos más divertidos de la movida”.

     Mientras otros grupos luchaban por sonar más complejos y buscar unas letras metafóricas y con dobles o triples sentidos, el grupo de France, Hens, Musulen, Elices y Escauriaza simplemente pretendían divertir y divertirse (¡y vender, que hay que comer!). Yo tenía ocho años en 1984, y recuerdo con claridad cómo intentaba imitar de manera obsesionada las coreografías de aquellas chicas que se situaban a la derecha del escenario, las “birmettes”, Mónica y Ana, probablemente el buque insignia del grupo. Porque sin “birmettes”, OB habría sido otra cosa. La magnífica voz de Yolanda Hens recibía su perfecto apoyo visual y sonoro, y el grupo tenía mucha más gracia y morbo para el público masculino, porque cantaban bien, eran guapas y simpáticas. ¿Se podría pedir más?

     Y el mejor reflejo de que el grupo triunfó es que no hay garito decente donde no te pongan –¡y si no lo ponen, nos vamos!- Desidia, Baila para mí, No te aguanto más o quizás Los amigos de mis amigas son mis amigos, el tema con el que nació la segunda etapa de OB. Una etapa en la que Carlos de France dirigía desde la sombra a Mónica Gabriel y Galán, Marisa Pino y Lola Baldrich y en la que el objetivo a seguir era crear unas Bananarama españolas, proyecto en el que triunfaron porque ahora, cuando oigo un disco de las británicas, no dejo de pensar que las españolas molaban mucho más. Por cierto, que me he encontrado con más de un amigo que me ha contado que le gusta “esa canción que hicieron las de Objetivo Birmania, La Caza"... Pobre Juan y pobre Junior...

     Y es que OB, señores, tiene un hueco en la música de nuestro país. Un hueco que, antes que en ningún libro, o tesis llena de estadísticas baratas, está en nuestra memoria, esa maldita memoria gracias a la cual sobrevivimos, la de unos tiempos en los que Objetivo Birmania nos alegraban las noches de viernes. Porque OB se pasean por nuestra vida con billete de ida y vuelta. Y que dure.



                                                                    Begoña Alonso. Hachette